Gabriel Coplin, periodista de la nueva generación comprometido con la ética, la transparencia, la responsabilidad y la construcción de buenas historias

Gabriel Coplin

Gabriel Coplin, periodista de la nueva generación comprometido con la ética, la transparencia, la responsabilidad y la construcción de buenas historias

El escritor e historiador de origen polaco, Ryszard Kapuscinski, afirmaba de manera categórica que “Para ser buen periodista hay que ser buena persona”, lo que se traduce que un profesional de comunicación social debe ejercer apegado a los principios de la objetividad, la verdad y la transparencia de los hechos de interés general que acontecen en la sociedad.

La integridad y responsabilidad

La nobleza de un periodista no se refiere a un título nobiliario (la nobleza y la genealogía de familia), sino a la integridad y responsabilidad con la que  ejerce su profesión. Implica un compromiso con la verdad, la exactitud, y la ética, así como la defensa de los derechos de la ciudadanía y el servir a la sociedad a través de la información.

Con esos valores profesionales y morales desarrolla, el periodista Gabriel Coplin, la carrera de la pluma y la libreta en los medios de comunicación escritos, televisivos e institucionales, donde ha laborado y ha dejado sus huellas periodísticas.

Parsimonioso y con modulada voz dice: “Me atrapó la magia de escribir, de construir imágenes con letras y transmitir emociones en la redacción de noticias en un medio impreso o digital, como también a través de la palabra hablada por un micrófono”.

El joven profesional sostiene que decidió estudiar periodismo, porque desde siempre ha entendido que las palabras tienen el poder de transformar.

Unión de vocación

A su juicio, el periodismo le permitió unir esa vocación de contar historias con el deseo profundo de conectar con las personas, entenderlas y reflejar sus realidades con sensibilidad.

Al preguntarle que sí el trabajo que ha hecho en la República Dominicana como periodista ¿ha sido fácil o difícil y por qué? responde.

No ha sido fácil, pero hermoso, pues trabajar en medios dominicanos implica adaptarse, resistir y sobre todo, crear. A veces se complica por temas estructurales, pero cuando logra que una historia llegue, que se entienda; que alguien se sienta representando o conmovido, todo vale la pena. Lo humano y lo creativo han sido mí brújula en medio de cualquier reto.

Más allá de la información en sí misma, la nobleza periodística se manifiesta en la forma en que se busca, se verifica y se presenta esa información. Un periodista noble: Prioriza la verdad, actúa con rigor, es ético, es responsable, es valiente, es comprometido, busca la excelencia y es humilde

Periplo profesional

En una entrevista exclusiva y muy fluida destacó que uno de los momentos más significativos en el ejercicio de la profesión fue su paso por el periódico matutino LISTÍN DIARIO y Telemicro, en los cuales tuvo la oportunidad de escribir y conformar reportajes con alma, que hablaran de la gente, sus luchas y sus esperanzas, como también reporterear en medio de la crisis de la pandemia del COVID-19.

Gabriel Coplin también valoró que otro momento clave como periodista fue colaborar en proyectos comunicacionales institucionales, incluyendo la última experiencia que tuvo en la Alcaldía de Santo Domingo Este, donde mezcló su amor por la palabra con la producción de contenidos internos para la institución, medios de comunicación y redes sociales.

Para la vida posterior

El destacado periodista aspira a dejar un legado de historias que conecten, de narrativas que emocionen y que inspiren. Que su trabajo contribuya a dignificar la palabra, a recordar que detrás de cada noticia hay un ser humano. Que sobre todo inspire a otros jóvenes creativos a ver en el periodismo una vía para soñar, transformar y construir con honestidad.

Gabriel Coplin que se formó en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) entiende que la República Dominicana necesita un periodismo más empático, más profundo, y sin dudas, que sea más creativo. Hay que apostar por nuevos formatos, por una televisión con contenido, por un storytelling que abrace, por las plataformas digitales con sentido. También urge dignificar la labor periodística en lo económico, en lo ético y en lo humano.

About The Author